Volaremos a cualquier parte del mundo en menos de 60 minutos (SpaceX BFR video)

Así lo expuso Elon Musk la semana pasada en  Adelaide, Australia, fundador y CEO de SpaceX, durante la  International Astronautical Congress (IAC 2017). El viaje desde New York (EE.UU.) hasta Shanghai (China) será posible en 39 minutos de vuelo, así como entre cualquier ciudad del mundo en menos de 1 hora. Esto sería gracias a la aplicación de su nueva tecnología de cohetes espaciales para viajes comerciales.

“Si estamos construyendo esto para ir a la Luna y Marte, ¿por qué no utilizarlo para ir a otros lugares en la misma Tierra?”, planteó Musk el viernes pasado en la IAC 2017.

La nueva tecnología de cohetes espaciales, BFR (Big Falcon Rocket o Big F… Rocket), podría permitir realizar viajes entre las ciudades más grandes del mundo en tan sólo 30 minutos ó menos.

SpaceX ha estado trabajando en su nuevo BFR en aras de reducir costos y cambiar el esquema de captación de ingresos de la compañía. Enviar pasajeros a Marte podría resultar súmamente costoso (unos USD $10,000 según las estimaciones de Musk), pero un viaje desde New York a Shanghai en cohete podría ser bastante asequible. Musk estima que un pasaje de cohete para viajar en la tierra podría tener una tarifa cercana a la que se paga en un vuelo de avión comercial. El pasaje más económico desde New York a Shanghai cuesta actualmente alrededor de unos USD $435.

La capacidad de la cabina de un cohete BFR sería similar a la de un Airbus A380, que puede transportar más de 850 personas. Lo que nos permite calcular que SpaceX podría generar unos 370 mil dólares por cada vuelo de cohete en la tierra.

Eso podría sonar bastante bien, hasta que comienzas a considerar el costo de lanzar un cohete. Actualmente, SpaceX reveló que el lanzamiento del Falcon 9 tuvo un costo de unos 62 millones de dólares. Asumiendo que un vuelo terrestre del BFR generaría menos de 400 mil dólares, no parece económicamente viable.

Aún cuando SpaceX logre resulver este dilema económico, Brian Weeden, director de planificación de programas de Secure World Foundation, comentó a The Verge que “la aceleración y las fuerzas G del lanzamiento y el aterrizaje de los cohetes podría matar personas”. Y ese aspecto tampoco lo hace un medio de transporte considerable. Los humanos no son inmunes al estrés de los viajes espaciales y la exposición a la radiación aún en cortos períodos de tiempo.

Musk no ha sido el primero en proponer un uso comercial del transporte espacial. El departamento de transporte de los Estados Unidos publicó en 2010 un reporte en el que se consideraba un avión supersónico Concorde. El reporte explicaba los aspectos financieros, tecnológicos y las regulaciones de riesgos de este modelo de transporte. Ahora estamos en 2017 y todavía se siguen considerando esos mismos aspectos de seguridad.

Esto no quiere decir que Musk está soñando demasiado. Quizá es sólo cuestión de esperar a que la tecnología avance un poco más. Probablemente, para el momento en que SpaceX tiene planificado aterrizar en Marte, alrededor del 2022 al 2024. Puede que para esos años SpaceX ya haya desarrollado una tecnología y una estrategía para solventar todos los problemas de la aplicación comercial del transporte espacial.