Tom Hardy hace una doble interpretación en Leyenda: La Profesión de la Violencia

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Del ganador del Premio de la Academia, Brian Helgeland (Los Ángeles al desnudo, Río Místico) y Working Title (La teoría del todo), llega la historia real acerca del ascenso y la caída de los gangsters más famosos de Londres, Reggie y Ronnie Kray, ambos representados por Tom Hardy en una poderosa doble interpretación. Su estreno en Venezuela está pautado para el 26 de Febrero.

Juntos, los gemelos Kray se apoderan de la ciudad. Pero, a medida que su reinado se expande, las luchas de poder, la locura feroz y una mujer debilitan su vínculo; el eslabón débil que podría causar el derrumbe de su imperio.

Leyenda: La Profesión de la Violencia, es un thriller clásico que nos muestra la historia secreta de los años sesenta y los acontecimientos extraordinarios que aseguraron la infamia de los gemelos Kray.

SINOPSIS

LEYENDA: LA PROFESIÓN DE LA VIOLENCIA, de Brian Helgeland, cuenta la historia de los gangsters más famosos de Inglaterra, Reggie y Ronnie Kray, en la cresta de sus vidas, mientras dominan Londres durante los vibrantes años sesenta. Con Ronnie recién salido de prisión, los hermanos se dedican a consolidar su poder sobre el East End de Londres, derrotando al despiadado gangster del Sur de Londres, Charlie Richardson y a su banda, y aliándose con la Mafia Americana, interesada en mudarse de La Habana a Londres. Aclamados como celebridades, los hermanos Kray son cortejados por los ricos y famosos, y su influencia se extiende hasta los más altos niveles de la elite británica. Son imparables.

Mientras tanto, Reggie se enamora de una joven local, Frances Shea, y se casa con ella. Bajo la promesa de enderezar su estilo de vida, se involucra en negocios legítimos como dueño de varios clubes nocturnos.

Sin embargo, nada dura para siempre. A medida que avanzan los sesenta, el imperio de los Kray se ve amenazado por todos los flancos: por una investigación policial, liderada por el inspector ‘Nipper’ Read; por las tendencias violentas, paranoicas y autodestructivas de Ronnie, que lo llevan a asesinar a sangre fría a George Cornell, miembro de la banda de Richardson; y por la lenta desintegración del matrimonio de Reggie y Frances, que tiene trágicas y desastrosas consecuencias…

BRIAN HELGELAND: DECLARACIONES DEL DIRECTOR

Una pregunta central sobre la que reflexioné mucho mientras hacíamos la película fue: ¿cómo puedes estar realmente seguro sobre cuál fue la verdad de la vida de una persona? En el caso de los Kray, esa verdad se ha perdido para siempre tras 50 años llenos de rumores y sensacionalismo. Son parte de Londres y su folclore. Se han convertido en una leyenda. Son los protagonistas de un sinfín de historias, tanto como gangsters imposiblemente psicóticos, como de Robin Hoods del siglo 20 que ayudan cortésmente a las abuelitas de Bethnal Green. Su historia ha sido arrebatada, contada y modificada de acuerdo al narrador. Yo también soy culpable de eso. En el inicio de mi investigación, visité las tumbas de Reggie, Ronnie y Frances en el Cementerio Chingford. Un cartel se había volado de un cerco y terminado cerca de sus lápidas: Cuidado – Ladrones Operan En Esta Área. No pude evitar preguntarme si tal vez se refería a mi también. Esta película es mi versión de la historia de los Kray. Me gustaría creer que, al despojarme de los extremos, estoy más cerca de contar la verdad de lo que imaginas.

Una cosa es segura: no podría haberlo hecho sin el talento del literalmente multifacético Tom Hardy. Al productor Tim Bevan y a mí nos gustaba mucho Tom. Le enviamos el guión y organizamos una cena con él para sondear su interés en el proyecto. Me intrigaba la posibilidad de que él interpretara a ambos personajes, pero sabía que lo necesitaba por lo menos para el rol de Reggie, ya que Reg era el líder de los dos hermanos. El destino quiso que, durante la cena, Tom hablara sin parar de Ron. Para el postre, nos dijo ‘Les daré a Reggie, si ustedes me dan a Ron’. Fue la mejor y más fácil negociación de la que Tim y yo hayamos participado jamás. La decisión más importante ya estaba tomada.

LEYENDA

“La primera vez que escuché hablar sobre los Kray,” dice Brian Helgeland, “fue una historia que terminó siendo mentira. Fue una introducción muy apropiada”.

Corría el año 1998 y Helgeland había sido contratado por Warner Bros. para trabajar en una película sobre Led Zeppelin, que, finalmente, nunca se terminó. Pero, como parte de su trabajo en el film, pudo acompañar a Jimmy Page y Robert Plant en una gira mundial. Una noche, mientras charlaba con un miembro del séquito Page/Plant, notó que al caballero le faltaba un dedo. Helgeland le preguntó cómo lo había perdido, y la respuesta fue simple y al grano: “Me contó una historia sobre cómo los Kray le habían cortado el dedo. Más tarde me enteré que, como muchas de las historias acerca de los Kray,  era una mentira (o, para ser más generoso, un cuento demasiado bueno como para dejarlo pasar)”.

Fue la introducción a un mundo en el que es muy difícil separar los hechos de la fantasía. Despertó el interés de Helgeland por los Kray y lo condujo por un camino que, años más tarde, lo llevaría a escribir y dirigir LEYENDA: LA PROFESIÓN DE LA VIOLENCIA, una película que aborda sin tapujos la historia de Ronnie y Reggie Kray, los gangsters más famosos en la historia de Inglaterra. Las verdades, las mentiras, y todo lo del medio.

CONOZCAN A THE FIRM

Durante los años sesenta, Londres era el lugar para estar. Carnaby Street era una procesión de colores y celebridades, los Beatles estaban creando su legado en Abbey Road, y la capital lideraba la vanguardia en los ámbitos de la moda, la música, el cine y la fotografía. Pero la época también tuvo su lado oscuro, y los Kray y su banda The Firm fueron su versión de los Rolling Stones.

Nacidos en el barrio East End de Londres, en 1933, Ronnie y Reggie eran gemelos idénticos (Reggie era el mayor de los dos, por apenas diez minutos), que crecieron en las rudas calles de Londres y rápidamente se transformaron en gangsters y criminales, con sus manos metidas en una variedad de operaciones incluyendo extorsión, robo e intimidación. Manteniendo su fachada como los carísmáticos dueños de varios clubes nocturnos de Londres, los gemelos cortejaron caras famosas (fueron fotografiados por el gran David Bailey) y ejercieron una extraordinaria influencia política y social que los hizo prácticamente intocables para la policía. No sólo dominaban el East End: eran los dueños de todo Londres. Y no eran simplemente gangsters; eran celebridades por mérito propio.

Pero, luego, las cosas empezaron a andar mal. En 1966, Ronnie disparó y mató a George Cornell, miembro de una banda rival, los Richardsons, en The Blind Beggar, un bar de Whitechapel. Al año siguiente, Frances, la esposa de Reggie, se suicidó, dejándolo desconsolado. Tan solo unos meses más tarde, en una fiesta, Reggie asesinó brutalmente a Jack ‘The Hat’ McVitie, socio de los Kray, a la vista de docenas de testigos. La época dorada de los Kray se había terminado. En 1968, una investigación policial de larga data liderada por el inspector Leonard ‘Nipper’ Read, resultó en el arresto de los Kray y varios de sus asociados. Ambos fueron condenados a cadena perpetua por sus respectivos asesinatos. Ronnie nunca volvió a probar el sabor de la libertad – eventualmente fue declarado demente por la justicia y pasó el resto de su vida en el Hospital Broadmoor, hasta morir de un infarto, en 1995. Reggie fue liberado de la prisión en el año 2000 por razones humanitarias – tenía cáncer terminal, que acabó con su vida apenas seis semanas más tarde.

Sin embargo, a pesar de que los Kray pasaron la mitad de sus vidas en prisión, su leyenda continúa creciendo.

EL COMIENZO DE LA LEYENDA

Mientras los Kray estaban en prisión, se empezó a generar una subcultura en torno a ellos, incluyendo la publicación de docenas de libros sobre sus vidas. Uno de los primeros, The Profession Of Violence, fue escrito por John Pearson, un periodista que había tenido experiencias de primera mano con los Kray. Detectando la oportunidad de llevar las notorias hazañas de Ronnie y Reggie a nuevas audiencias, el productor Quentin Curtis y su socio, Chris Clark, compraron los derechos del libro de Pearson (una película anterior, dirigida por Peter Medak y protagonizada por Gary y Martin Kemp, de Spandau Ballet, como los gemelos, se había estrenado en 1990). “Sentía que había más para contar sobre el tema”, explica Curtis.

Buscando un socio adecuado para ayudarlos a dar vida a esta historia, la llevaron a Working Title y a Tim Bevan, que imediatamente se entusiasmó con el proyecto y le dio al material una mirada original, que lo diferenciaría de cualquier otra película sobre gangsters ingleses: “Hagamos una película de gangsters al estilo americano, basada en la historia de los Kray”.

Bevan elabora: “¿Quién no ha querido hacer su propia película de gangsters? Esa es la verdad. Si te dedicas a hacer películas y tienes mi edad, lo más probable es que te hayas metido en la industria debido a las películas de gangsters, por los Coppola y los Scorsese. Como ya se había hecho una película sobre ellos, teníamos que diferenciarnos apropiadamente, y por eso la idea de acudir a alguien que estuviera impregnado en la tradición de las películas americanas de gangsters, y que pudiera darle ese estilo”.

Ese alguien fue Helgeland, quien previamente había escrito el guión para el thriller de Working Title, Green Zone: Distrito protegido, de Paul Greengrass y Matt Damon. Aún más pertinentemente, él era un americano con mucha experiencia en la tradición de las películas americanas de gangsters y policiales como director de Payback, la película de venganza protagonizada por Mel Gibson, y como co-escritor ganador del Oscar de la clásica Los Ángeles al desnudo. Helgeland, su interés despertado por su primer encuentro apócrifo con los gemelosy habiendo aprendido bastante acerca de ellos a lo largo de los años, admite que la visión de Bevan fue lo que lo cautivó. “Era mi oportunidad de hacer una película de gangsters, lo cual, para un director de cine en Estados Unidos, es casi imposible después de todos los films que se han hecho. La idea de compararte con los clásicos es casi prohibitiva para si quiera hacer el intento”.

Él también tenía una visión clásicamente americana sobre los Kray. “Yo los veo como los jóvenes pobres del barrio pobre que optaron por el único camino al éxito disponible para ellos, que es el crimen, lo cual es una forma mucho más americana de ver al gangster. Siempre intenté estar a la misma altura con ellos.  Nunca mirándolos desde arriba, y nunca mirándolos desde abajo. Uno tiene que estar del lado de sus protagonistas”.

Helgeland se lanzó a la investigación de los Kray y sus vidas, visitando las locaciones que definierons sus vidas, hablando con miembros sobrevivientes de su banda (y sus enemigos), incluyendo el colorido gangster retirado Freddie Foreman y leyendo todo lo que pudo encontrar sobre el tema. Pero hubo un aspecto de la vida de los Kray sobre el que no pudo encontrar mucho: Frances Shea, la esposa de Reggie. En todos los lugares que buscaba, encontraba callejones sin salida. “Le pregunté a Freddie Foreman sobre Frances”, explica Helgeland, “y me dijo ‘era sólo una chica bonita’. Le pregunté a Barbara Windsor (una ex habitué en las discotecas de los Kray), y me dijo que era tranquila y bonita, pero no pudo recordar mucho más que eso”.

Pero, un día, Helgeland habló con el antiguo asociado de los Kray, Chris Lambrianou, que lo llevó en un tour improvisado del Londres de los Kray. De nuevo, Helgeland preguntó sobre Frances. Esta vez, recibió una respuesta: ‘Frances fue el motivo por el que todos nosotros fuimos a prisión’. “Fue como si todo mi mundo Kray se hubiera desplomado”, recuerda Helgeland. “Chris dijo que cuando ella murió, Reggie se dio por vencido”. Reggie, el más estable de los gemelos (Ronnie, que más tarde sería diagnosticado de esquizofrenia paranoide, era mucho más volátil, y se encontraba frecuentemente medicado), comenzó a descuidar a The Firm. “Lambrianou señaló una sombría calle afuera del bar Carpenters Arm y dijo, ‘Vi a Reggie desaparecer en la oscuridad una noche, alrededor de dos semanas antes de que nos arrestaran, y era el hombre más solitario que vi en mi vida’. En ese momento supe cómo quería contar esta historia y cómo quería usar a Frances en ella”.

Frances sería la narradora de la película, comentando sabia y tristemente los trágicos acontecimientos desde el más allá. “Es muy conmovedor”, dice Chris Clark. “Y un punto de vista realmente interesante. Ella le otorga algo diferente al género. En muchos sentidos, la película es un triángulo entre ella, Ron y Reg. Es realmente muy poderoso y original y moderno”.

ENCONTRANDO A LOS KRAY

LEYENDA: LA PROFESIÓN DE LA VIOLENCIA cuenta con un elenco excepcional, con David Thewlis, Christopher Eccleston, Sam Spruell, Taron Egerton, Tara Fitzgerald y Colin Morgan, además de la actriz australiana Emily Browning en el rol de Frances. “Ella era Frances”, dice Helgeland sobre su audición. “Trabajó tan duro en sus líneas y en su acento, como también en su escencia”.

Pero Helgeland sabía que el film le pertenecería al actor que interpretara a Ronnie y a Reggie. Si encontraba al hombre indicado, quería que un mismo actor personificara a ambos, siguiendo los pasos de Jeremy Irons en el film Gemelos, de David Cronenberg. “No quería que mi selección estuviera limitada a hombres que se parezcan entre sí”, dice. “Pensaba que un sólo actor podría, potencialmente, realmente encarnar ese vínculo entre los hermanos. Era una lista muy corta”.

En esa lista había un solo nombre: Tom Hardy.

“Él interpretó a Reggie como una estrella de cine, una especie de Steve McQueen chapado a la antigua”, explica Bevan. “Ronnie es un gran personaje; era el que estaba medicado y no era tan estable mentalmente. Y él encontró estilos y personalidades muy definidas para cada uno de ellos”.

Con un presupuesto y un calendario ajustados, concentrando más de 100 locaciones en Londres (prácticamente no se usaron decorados en la película) en sólo 50 días de rodaje, el escenario ideal de Helgeland –permitirle a Hardy rodar la mitad de la película como un gemelo y luego volviendo a filmar como el otro hermano– era imposible. En cambio, en los 35 días de rodaje en los que Hardy tuvo que interpreter a ambos gemelos, generalmente comenzaba el día como el hermano que tuviera más tiempo en pantalla en la escena. A menudo, éste resultaba ser Reggie, el gemelo que Helgeland ve como el protagonista del film. Luego, una vez filmadas sus escenas, Hardy desparecía en el cuarto de vestuario y maquillaje, y reaparecía caracterizado como Ron para filmar el resto de la secuencia.

Para facilitarlo, se usaron varias técnicas. “La forma en que se filma a los gemelos no ha cambiado demasiado desde que lo hizo Hayley Mills”, bromea Helgeland, haciendo referencia a la película infantil Juego de Gemelas. Las pantallas divididas son moneda corriente. Ocasionalmente, se usaron cámaras con control de movimiento digital. Hardy generalmente grababa las líneas de un hermano, que luego se le reproducían a través de un auricular cuando interpretaba al otro hermano en cámara durante las grabaciones de la tarde. En algunas excepcionales ocasiones se usaron también técnicas de reemplazo facial con el doble de Hardy, Jacob Tomuri, imitando lo mejor posible el lenguaje corporal del personaje. Este método entró en juego durante la escena más sensacional del film, la pelea entre los hermanos en su casino, Esmeralda’s Barn. “A veces usamos el clásico ‘bloqueo’”, revela Helgeland. Para la secuencia en la que Ron y Reggie se enfrentan a los matones de Richardson, Helgeland ubicó a los hermanos lo más lejos posible el uno del otro, para poder cortar de un Hardy al otro Hardy durante la escena de combate. “Lo más complicado fue el diálogo”, explica el director. “Descubrimos que cuanto más se superponían las líneas de ambos hermanos, más verosímil resultaba la conversación, en lugar del ping-pong de una línea de Reggie, una línea de Ron, una línea de Reggie, que lo hace ver más falso. Y Tom puede superponerse a sí mismo de manera brillante”.

Helgeland trabajó en conjunto con su equipo y con Tom para crear la apariencia y la estética de Reggie y Ronnie y su mundo.

La diseñadora de vestuario Caroline Harris fue esencial al momento de crear el tono visual de LEYENDA: LA PROFESIÓN DE LA VIOLENCIA. Comenzó con la investigación fotográfica de los Kray y del mundo que los rodeaba en los años sesenta. Este mundo era más clásico que moderno, y ese clasicismo formó la base para los personajes que lo habitaban. Reg y Ronnie esperaban que los miembros de The Firm fueran a trabajar en traje, vestidos de punta en blanco. También pretendían que su vida noctura fuera muy glamorosa, por eso todos se ponían sus mejores galas para salir. En cuanto a los Kray, “Ron Kray una vez le llevó a su sastre una foto de Al Capone en un traje de doble solapa, por lo que tenía sentido ir con ese estilo para Ron,” dice Harris, quien, en contraste, eligió para Reggie el corte italiano que él prefería, según se ve en muchas de las fotos de Reg de esa época. Era un estilo elegante y poderoso, y lo usaban muchas estrellas de cine de la época, incluyendo a Jean-Paul Belmondo. Esto resultó en dos siluetas completamente diferentes, que ayudaron a diferenciar a los hermanos de una manera simple, dejando a Tom la libertad de experimentar con sus muy impresionantes transformaciones físicas para cada personaje.

El diseñador de producción Tom Conroy supervisó más de 100 sets y locaciones, un número que, según él, representa la efervescencia de los gemelos. “Un fascinante dato real”, dice Conroy, “fue que los hermanos terminaron viviendo en dos modernos apartamentos, uno arriba del otro, en el barrio de Cedra Court, al noroeste de Londres. Construimos los sets; el departamento de Reggie y Frances lo hicimos más moderno, más tranquilo… el de Ronnie, en cambio, era más oscuro, denso, mucho cromo, espadas rituales y cámaras escondidas – con éstas chantajeaba a los politicos y funcionarios que participaban de sus orgías”. Conroy también se inspiró en un icónico retrato de David Bailey para la estética de la película. El empapelado en las paredes del apartamento de Ronnie, en el film, es una réplica exacta del fondo que se ve en la famosa fotografía de Reggie y Ronnie sosteniendo a dos de las serpientes mascota de Ron, tomada por Bailey.

La maquilladora Christine Blundell también estuvo involucrada en el desarrollo de la estética de los Kray, especialmente de Ronnie. Reggie es básicamente Hardy en modo ídolo adolescente, pero la apariencia del oscuro Ronnie y su cara redondeada eran una creación más compleja. “Probamos varios estilos”, explica Blundell, “pero no teníamos tiempo para hacer prótesis completas. Tuvimos que hacer casi todo internamente”. También intentó mover la línea del cabello de Hardy, usar una peluca para el personaje de Ronnie y empolvar su cara para hacerla ver más redonda. Finalmente, un técnico dental tomó un molde de la boca de Hardy y le hizo una placa que, al usarla, le modificaba la apariencia de la quijada, “haciéndola ver más cuadrada y prominente. Le cambiamos los dientes de arriba y le ensanchamos la nariz. También utilizamos mucho sombreado, cambiando las formas de su cara. Pero en cuanto se pone la peluca de Ron, se transforma en Ron”.

El resto, sin embargo, es todo Hardy, incluyendo la oscura y escalofriante mirada de Ron.  “Eso fue sólo Tom, prendiendo y apagando el interruptor en su cabeza,” dice Helgeland, que se mostró asombrado con la facilidad con que la estrella se las arregló para alternar entre los dos Kray, y divertido con la manera en que las personalidades de ambos hermanos brillaron a través de Hardy cuando estaba en personaje.  “Ron era mucho más fácil de dirigir que Reggie,” se ríe. “Cuando Ron entraba en el set, venía y me abrazaba, y me preguntaba, en su voz de Ron, qué íbamos a hacer y dónde iba a estar la cámara;  yo le contaba lo que íbamos a hacer, y él no tenía más preguntas. Cuando aparecía Reggie, era prudente y callado, y había que explicarle paso a paso toda la escena. ¡No creo que Tom fuera consciente de ello!”

LA MÚSICA

Reggie y Ron colmaron a Londres de actitud, y una ola sin precedentes de gloriosa música la sumergió en ritmo. Buena suerte encontrando una década que se pueda comparar a la del sesenta, en términos de cantidad y calidad de innovación musical. Por supuesto que eso cuenta para ambos lados del ‘charco’. Mientras que las bandas británicas lideraban la invasión de Estados Unidos, Detroit, por su parte, les envió el motown. Tan alegremente como Londres exportaba su música, también la recibía con brazos abiertos. Timi Yuro fue una americana que encontró su hogar y sus fans aquí. No sólo tomó su lugar entre las filas de cantantes de soul del Norte, sino también en el corazón de Reggie Kray. A él le encantaba su poderosa voz y la contrató para cantar en sus clubes nocturnos. Por supuesto, es la cantante Duffy quien interpreta a Timi en este film. Duffy también escribió la canción de los créditos finales – Whole Lotta Love.

Reggie amaba la música y su entorno, y le daba tanto placer cruzar la línea entre el mundo de los gangsters y el mundo de las discotecas, como les dio a los cineastas recrearlo. Muchas celebridades acudían a los clubes de los Kray, donde podían beber, apostar y bailar toda la noche. Frank Sinatra era un habitual, así como Sonny Liston, Shirley Bassey, el artista Francis Bacon y las actrices Barbara Windsor y Joan Collins. Desde Londres a Las Vegas, gangsters y clubes nocturnos estaban íntimamente relacionados durante los años sesenta, cuando todo era posible. En cuanto a la banda de sonido del film, está llena de singles instrumentales. Son célebres éxitos de platino: desde los rítimicos patrones de Sissy Strut, de Meters, hasta la exuberancia del piano en The In Crowd de Ramsey Lewis Trio o las guitarras de ensueño de Sleep Walk, de Santo & Johnny. En la película, estas pistas se alinean cual compañeros de crimen a la simple pero poderosa música original  del compositor Carter Burwell.

IMPRIME LA LEYENDA

¿Cuánto importa el nombre? Mucho, según Helgeland, que se decidió por LEYENDA: LA PROFESIÓN DE LA VIOLENCIA – y no, crucialmente, Legends– desde el principio. “Una de las primeras imágenes que vi, fue una foto del coche fúnebre de Reggie Kray. Tenía un arreglo floral de claveles blancos que leían la palabra ‘leyenda’. Con todo lo que había leído y escuchado, el nombre parecía encajar, así que lo adopté como mi título. La historia la escriben los que ganan y los Kray nunca estarán contemplados en esa categoría. Ahora son un mito, condenados al sensacionalismo, demonizados. Los Kray se han convertido en una leyenda. Han ingresado a un panteón en Inglaterra que se remonta a las leyendas de Robin Hood o el Rey Arturo”.

En definitiva, se encuentran en el centro de un millón de fábulas y locas historias, a medida que su reputación sigue creciendo. Helgeland cuenta que no podía siquiera mencionarle a un taxista en Londres que estaba haciendo una película sobre los Kray, sin que éste afirmara haber tenido un pariente que trabajaba para los hermanos. “Lo que yo realmente estaba buscando era qué tipo de cosas habían sucedido que podrían, diez años más tarde, convertirse en estas historias que todos cuentan sobre ellos. Estaba intentando descubrir cuál era, para mí, la versión de ellos que podría hacer nacer todas estas fábulas que crecieron a su alrededor”.

Helgeland tuvo que examinar cuidadosamente las historias, elegir cuáles incluir, y llenar los espacios vacíos. Eligió no seguir el consejo de William Randolph Hearst, y no ‘imprimir la leyenda’. Así que no hay representación de la tan contada historia de aquella vez en que los Kray clavaron a un rival al piso. O aquella otra en que le cortaron el dedo a un miembro del séquito de Led Zeppelin. “Esta es mi historia de los Kray”, dice. “Una época y un lugar maravillosos han quedado atrás, tal como sus gemelos malvados, los Kray; todo eso se ha desarticulado en la alquimia de la leyenda. A mí me toca ser su biógrafo cinematográfico, y estoy mucho más interesado en el lado B de esa leyenda…”