@Yeilove hizo una remembranza de “La Generación de las Putas Alegres”

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Yeilove hizo una remembranza en su snapchat del controversial artículo en el que fue mencionada de “La generación de las putas alegres”, publicado en Septiembre de 2014, para luego poner en perspectiva que casi 2 años más tarde recibe una propuesta del mismo medio que en principio la “atacó” citándola en dicho artículo.

Si algo hay que reconocer, es que Yeilove se ha convertido en una inspiración para muchas personas, ya que ha logrado crear su marca personal desde cero y llevarla lejos hasta las mentes de miles de seguidores quienes hoy en día la admiran como locutora, animadora, bomba sexy y performer.

No sólo son los hombres los que boquiabiertos y babeados siguen las actualizaciones de Yeilove en sus múltiples medios. Muchas mujeres también ven en Yeilove ideales de liberación dignos de admiración.

Cientos de miles son los seguidores de Yeilove, pero ¿qué porcentaje de esos seguidores son menores de edad?… ha habido algún interés en que sus mensajes no se conviertan en una mala influencia para niños y adolescentes que aún no tiene plena consciencia para interpretar y decidir como lo hace un adulto. Esa es la otra cara de la moneda.

El problema no son “la generación de las putas alegres” per se, ni su forma de entretener al público, son un excelente entretenimiento adulto y además gratis en redes sociales. El problema es que no hay una metodología aplicada que oriente a las personas a comprender a la dada “celebridad social” de esta generación. Se debe comprender y recordar que se trata de un show mediático, de un personaje, de una interpretación, más no de un estilo de vida real. Pensar que es real es tan bizarro como ver una pornografía y pensar que el sexo en la vida real es tal cual como en la película… ojo, y este último ejemplo pasa con frecuencia cuando los jóvenes comienzan a experimentar viendo el porno. La cuestión es que ninguno de los seguidores de Yeilove, ni siquiera el más fiel de ellos, podría decir que realmente la ha llegado a conocer. Se ven las caras, como dicen la canción…

A estas alturas nuestro gesto de proponerle una alianza a Yeilove, la hizo sentir como si se le está reconociendo su valor como celebridad de las redes sociales, locutora y performer. Y la verdad es que está en lo correcto. Porque nadie ha puesto en duda que su trabajo como un personaje de entretenimiento adulto ha sido muy bueno. De hecho su trayectoria es una de las demostraciones fehacientes de que la explotación constante del sexismo (y motrar “los 3 corazones”) siempre paga.

Sin embargo, la pregunta que viene a nuestra mente después de tanto tiempo es la inevitable: ¿Por qué Yeilove no habla de los argumentos del artículo con los cuales se sintió atacada? ¿Por qué no intentar debatirlos?

La escuchamos decir que “me dijeron puta” en un artículo y que su mamá se sintió muy dolida porque “una página en internet le decía puta”… Lo que despierta la curiosidad: ¿su madre habrá visto algunas de las fotos más famosas de Yeilove en la web y le habrá dicho algo al respecto?.

Hay que aclarar algo importante. El uso de la palabra puta actualmente se ha estado aplicando también para hacer referencia a la generación de mujeres (incluso a veces menores o adolescentes) que se han dedicado a explotar su sexualidad como una evolución práctica de la profesión más vieja del mundo. Ya sabemos que estas mujeres no están teniendo sexo y cobrando por ello, pero sí que manipulan las redes sociales como un gran Peep Show, en el que cada usuario regala un “like” en lugar de meter una moneda con la esperanza de que se corra la cortina y poder mirar un poquito más a ver qué otra prenda se quita y qué baile erótico le hará la mujer de la vitrina. Se ha establecido un intercambio intrínseco de contenido sexual a cambio de tráfico o popularidad, que conlleva con el tiempo a la facultad de poder hacer dinero con publicidad, intercambios, alianzas y otros negocios.

Algo es indiscutible, en la farándula es más efectivo hacer de víctima antes que tratar de responder con razonamiento a cuestionamientos con fundamentos bien argumentados.

Lo ideal es hacer las cosas mejor, ser responsables, no creer en espejismos y resolver los problemas que van surgiendo en el camino profesional y personal de cualquiera, pero como diría Einstein, no podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos.