Supergirl, una buena película del nuevo Universo DC que no logra despegar

El nuevo Universo DC tenía la difícil misión de demostrar que el éxito de Superman no había sido un golpe de suerte. Sin embargo, Supergirl, dirigida por Craig Gillespie y protagonizada por Milly Alcock, ha terminado convirtiéndose en uno de los primeros grandes tropiezos de esta nueva etapa cinematográfica.
Lejos de convertirse en el fenómeno que Warner Bros. esperaba, la película ha tenido un estreno muy por debajo de las expectativas comerciales, con una recaudación mundial insuficiente para justificar su elevado presupuesto y un desempeño que la coloca entre los mayores fracasos recientes del género de superhéroes.
Una Supergirl muy diferente
Inspirada en el aclamado cómic Supergirl: Woman of Tomorrow, la película presenta una versión mucho más dura y emocionalmente dañada de Kara Zor-El. Esta no es la clásica heroína optimista que muchos recuerdan de las series de televisión o de las historietas tradicionales.
Craig Gillespie apuesta por un relato de ciencia ficción con tintes de western espacial y una protagonista marcada por el trauma de haber presenciado la destrucción de Krypton. El resultado es una aventura más introspectiva que busca diferenciarse de la fórmula habitual de las películas de Superman.
Milly Alcock entrega una interpretación convincente. Su versión de Kara transmite vulnerabilidad, rabia y cansancio emocional sin perder el carisma necesario para sostener la película. Incluso entre quienes no quedaron satisfechos con el resultado general, su actuación suele aparecer como el mayor punto positivo.
Un gran inicio que pierde fuerza
La primera mitad consigue despertar el interés gracias a un universo visual atractivo, varios escenarios extraterrestres y una historia que se toma el tiempo para construir a sus personajes.
El problema aparece conforme avanza la trama.
La película comienza a depender cada vez más de las convenciones del cine de superhéroes moderno: abundantes efectos digitales, secuencias de acción prolongadas y la necesidad de conectar con futuras entregas del DCU. Ese cambio de ritmo hace que parte de la personalidad inicial termine diluyéndose.
Tampoco todos los momentos de humor funcionan. Algunos chistes rompen la tensión dramática y ciertas decisiones musicales han generado una fuerte división entre los espectadores, especialmente durante el clímax de la película.
¿Por qué le está yendo tan mal en taquilla?
La pobre recaudación de Supergirl probablemente no responde a una sola causa, sino a la combinación de varios factores.
El primero es el evidente desgaste del género de superhéroes. Durante más de una década, el público acudía masivamente a cualquier estreno de Marvel o DC. Hoy esa confianza prácticamente ha desaparecido y cada película debe convencer por sus propios méritos.
También influyó la recepción crítica. Aunque la actuación de Milly Alcock ha recibido elogios, las opiniones sobre el conjunto han sido muy divididas. Muchos críticos señalaron problemas de ritmo, un libreto irregular y una falta de identidad que impide que la película destaque frente a otras producciones del mismo género.
Otro aspecto importante es la inevitable comparación con Superman. Tras el buen recibimiento de esa película, muchos esperaban que Supergirl mantuviera el mismo nivel de calidad. En cambio, la sensación general es que representa un paso atrás para el nuevo Universo DC, lo que redujo considerablemente el entusiasmo del público.
La competencia en cartelera tampoco ayudó. Su estreno coincidió con el sólido desempeño de Toy Story 5, que continuó dominando la taquilla y atrayendo buena parte del público familiar, limitando aún más el potencial comercial de la producción de DC.
Finalmente, existe un problema de expectativas. La campaña de marketing prometía una propuesta diferente, más oscura y madura, pero para muchos espectadores el resultado terminó sintiéndose demasiado familiar, con elementos que recuerdan a otras franquicias espaciales y sin ofrecer una identidad completamente propia.
Supergirl está lejos de ser un desastre absoluto. Tiene una protagonista excelente, una ambientación interesante y momentos donde demuestra que existe potencial para explorar a Kara Zor-El desde una perspectiva distinta.
Sin embargo, esos aciertos no logran compensar un guion irregular, un tercer acto demasiado convencional y una dirección que nunca termina de decidir entre contar una historia íntima o construir otro gran espectáculo de superhéroes.
El mayor perjudicado termina siendo el propio Universo DC. Después del impulso generado por Superman, esta segunda gran película debía consolidar la confianza del público. En cambio, deja muchas dudas sobre la consistencia del nuevo proyecto liderado por James Gunn y Peter Safran.
Una película entretenida por momentos y con una excelente Milly Alcock, pero por lo pronto incapaz de convertirse en el gran renacer que DC necesitaba.
