Reseña de “La hora de la desaparición”: Un viaje entre lo sobrenatural y lo psicológico

La hora de la desaparición, escrita y dirigida por Zach Cregger, arranca con una premisa bastante interesante: casi todos los alumnos de la Sra. Gandy desaparecen misteriosamente en plena madrugada, todos al mismo tiempo, a excepción de uno. Desde ahí, se presentan varios personajes importantes y necesarios para resolver este misterio: Gandy, la maestra afectada por la desaparición de sus alumnos; Archer, uno de los padres de dichos alumnos; Paul, un policía local; James, un joven con problemas de adicción; Andrew, el director del colegio; y Alex, el único niño que no desapareció.

Uno de los aciertos de la película es la forma en que está contada. La historia se divide en capítulos y cada uno se enfoca en la perspectiva de un personaje distinto, sientes que estas armando un rompecabezas lo cual genera mucha intriga como espectador con momentos de gran tensión, escenas bastante perturbadoras y un uso del suspenso que, sin ser exagerado, funciona muy bien. Aunque el terror más evidente está concentrado en la primera parte de la película, el resto mantiene un ritmo sólido gracias al misterio constante, a la comedia oscura que aparece en varios momentos, y a las revelaciones que se van dando a medida que las historias de los personajes se cruzan. Además, hay un par de giros inesperados que realmente sorprenden y te hacen repensar todo lo que viste hasta ese punto.

Ahora, no todo funciona tan bien. Hacia la mitad, la película se pone un poco más lenta. Hay partes que se sienten alargadas y situaciones que directamente no aportan nada. Además, uno de los grandes problemas es que muchas cosas importantes no se explican del todo. El ejemplo más claro es el personaje de la tía de Alex, que termina siendo clave en todo lo que pasa. Aunque su presencia es inquietante y apunta a temas como la brujería y el control mental, su historia queda muy poco desarrollada. Se entiende que tenía ciertos poderes y que necesitaba controlar personas para mantenerse viva o fuerte, pero nunca se explica bien de dónde vienen esos poderes, su origen o simplemente que era lo que consumía de las personas que controlaba. Eso hace que, al llegar al final, algunas cosas se sientan incompletas o como si el guion quisiera abarcar más de lo que puede manejar.

En conclusión, La hora de la desaparición es una película que arranca con fuerza y plantea un misterio muy llamativo. Tiene buenos momentos de tensión, una forma de narrar original, y varios giros que mantienen el interés hasta el final. Sin embargo, también tiene vacíos importantes y decisiones que pueden no gustarle a todo el mundo. Aun así, es una propuesta interesante, distinta, que mezcla el terror psicológico con lo sobrenatural, y muy disfrutable si no temen quedarse con más preguntas que respuestas al llegar a los créditos finales.
