Reseña de “Superman” de James Gunn: Late con Corazón Humano

James Gunn abre oficialmente la nueva era del DC Universe con Superman, una película que deja atrás la épica sombría de versiones anteriores para abrazar una visión más luminosa, accesible y profundamente emocional del Hombre de Acero. Esta versión logra conectar con una nueva generación de espectadores gracias a un enfoque que pone en primer plano la humanidad del personaje.

Lo más destacado de esta adaptación es la manera en que se explora la identidad de Kal‑El, no como un dios entre mortales, sino como un ser dividido entre sus orígenes extraterrestres y su crianza humana. Aunque nació con el destino impuesto de conquistar la Tierra, es en el corazón de Kansas, bajo la guía de Jonathan y Martha Kent, donde descubre su verdadero propósito. La historia se centra en ese conflicto íntimo: ¿debe ser quien lo creó (Krypton) o quien lo crió (la Tierra)?

David Corenswet da vida a un Superman que transmite calidez, dudas y empatía, cualidades que lo humanizan sin restarle grandeza. Su interpretación hace que el público no sólo admire a Superman, sino que lo entienda, lo sienta cercano. A su lado, Rachel Brosnahan brilla como una Lois Lane audaz y perspicaz, que complementa y desafía a Clark en igual medida. Su relación no sólo aporta química, sino que refuerza la idea de que la conexión con los demás es lo que hace fuerte a Superman.

Aunque el foco emocional está en Kal‑El, quien se roba la película es Lex Luthor. Finalmente, el personaje recibe una interpretación que hace justicia a su complejidad. Ya no es sólo el antagonista genérico de turno, sino un hombre que se ve a sí mismo como el verdadero salvador de la humanidad, obsesionado con proteger a la especie de una amenaza que, a sus ojos, se disfraza de héroe. Su profunda envidia por los poderes de Superman —mezclada con una necesidad casi mesiánica de ser necesario— convierte a Luthor en un villano fascinante, temible y, en cierto modo, trágico.

Entre los elementos más encantadores de la película destaca también Krypto, el perrito kryptoniano que, con su carisma y momentos de ternura, se convierte en un inesperado favorito de la audiencia. Más allá del alivio cómico que aporta, Krypto sirve como un vínculo emocional clave para Clark y, además, funciona como un puente narrativo que prepara el terreno para la futura aparición de Supergirl en este universo cinematográfico.

El elenco de apoyo refuerza la sensación de que este no es únicamente un relato sobre un superhéroe, sino sobre cómo una comunidad se ve afectada, transformada o inspirada por su presencia. La acción está bien dosificada, con escenas espectaculares que no se sienten vacías, ya que cada una está impregnada de significado. Los momentos de vuelo, por ejemplo, no solo impactan visualmente, sino que reflejan el viaje interior del protagonista.

Con Superman, James Gunn no sólo reinicia una franquicia, sino que redefine al personaje para una nueva era. Es una carta de amor a la esperanza, la bondad y al poder de la crianza. Y en tiempos donde la humanidad parece escasa, esta versión del Último Hijo de Krypton nos recuerda por qué seguimos mirando al cielo.