Reseña de la película “El Cascanueces y los Cuatro Reinos” de Walt Disney Pictures

Walt Disney Pictures estrenó “El Cascanueces y los Cuatro Reinos”, una película basada en el clásico escrito por E.T.A. Hoffmann en 1816, “El Cascanueces y el Rey de los Ratones”, y en el ballet “El Cascanueces” estrenado en 1892 con música compuesta por Piotr Ilich Chaikovski y coreografía creada por Marius Petipa y Lev Ivanov. El film es dirigido por Lasse Hallström, escrito por Ashleigh Powell y protagonizado por Keira Knightley, Mackenzie Foy, Helen Mirren y Morgan Freeman.

La película nos narra la aventura de Clara (Mackenzie Foy), una bella joven que emprende la búsqueda de una llave única capaz de abrir una caja que le ha dejado de regalo su difunta madre con una nota que dice “Dentro encontrarás todo lo que necesitas”.

Durante la fiesta de fin de año de su padrino Drosselmeyer (Morgan Freeman), un hilo dorado conduce a Clara hacia un mundo de fantasía donde reinaba su madre. Una vez allí, el soldado “Cascanueces” Phillip (Jayden Fowora-Knight) la ayudará a encaminarse a los tres reinos en búsqueda de la llave que han robado una pandilla de ratones: la Tierra de las Flores; la Tierra de los Copos de Nieve; y la Tierra de los Dulces.

En su afanada búsqueda, Clara se ve forzada a enfrentarse al cuarto reino, la Tierra de la Diversión, hogar de la “tirana” Madre Ginger (Helen Mirren), quien resguarda la misteriosa llave que además de poder abrir la caja de Clara, también puede activar una máquina creada por su madre capaz de revivir juguetes e incluso revertir ese efecto.

Tras recuperar la llave, en un giro inesperado, Clara se da cuenta que la verdadera villana de ese mundo es Sugar Plum, líder del reino de los dulces, cuyo plan es dominar los cuatro reinos creando un ejército de soldados de plomo.

Esta adaptación dirigida por Hallström es impecable a nivel de fotografía, escenario, vestimenta y por supuesto, en banda sonora. La música es una adaptación por parte de James Newton Howard de la pieza “The Nutcracker Suite” de Tschaikovsky de 1892, actualizando la original y agregando nuevas pistas también. Para la grabación de la banda sonora, el maestro Gustavo Dudamel dirigió la Orquesta Philharmonia de Londres, mientras que Lang Lang hizo el solo de piano. Andrea Bocelli y su hijo Matteo contribuyeron con el dueto original “Fall on Me”.

Foto por Laurie Sparham / Disney

En conclusión, les puedo decir que lo mejor del “El Cascanueces y los Cuatro Reinos” es la música y la participación especial de Misty Copeland, bailarina del American Ballet Theatre. La película es disfrutable más que todo para un público joven y adulto, aún cuando se trata de la adaptación de un cuento de hadas, no tiene un ritmo lo suficientemente dinámico como para atrapar la atención de un público infantil. En cualquier caso, esa es la mayor debilidad de la película, escenas largas con un guión que no logra desenvolver la trama atrapando la atención de la audiencia. De hecho, el interés sobre la trama reposa casi completamente sobre la escenografía, el baile, la música, la coreografía, el maquillaje, las vestiduras, y la música, más que de las líneas del guión y las actuaciones. Es una adaptación del clásico que artísticamente impresiona por escenas, pero que en mi opinión en conjunto como película termina sin causar gran impacto.