El gobierno venezolano confirma que mató al piloto Óscar Pérez, ex inspector del CICPC

El gobierno venezolano confirmó este martes 16 de enero que abatió a Óscar Pérez, el piloto que se había rebelado contra el presidente Nicolás Maduro. Otros seis agentes que se encontraban junto al oficial Pérez también murieron durante el asalto de tropas gubernamentales en una casa ubicada en la zona de El Junquito, en el oeste de Caracas, donde el grupo fue encontrado el lunes. Para su localización, el gobierno de Venezuela ha asegurado que contó con información de opositores al régimen, algo que la oposición ha negado. Pérez estaba en la clandestinidad desde el pasado junio, tras haber atacado con granadas, desde un helicóptero de la policía científica, dos edificios oficiales en la capital venezolana.

La noticia sobre el ajusticiamiento de Pérez, el agente que había organizado una célula rebelde y se había alzado en armas contra el gobierno, ha generado confusión en la sociedad venezolana y una extraña sensación de remordimiento. El régimen de Maduro elimina de esta manera a uno de sus enemigos más explícitos, mientras en los amplios y dispares sectores de la disidencia democrática se purga un extraño malestar que, dada la inseguridad jurídica del país, no todos están en condiciones de verbalizar, reporta el diario digital El País.

Una parte importante de la opinión pública había dudado de la veracidad de las acciones de Pérez y de sus intenciones reales, atribuyéndolas a un montaje propagandístico sin contenido. Aunque portavoces civiles y dirigentes en el exilio como el exalcalde Antonio Ledezma han criticado esta ejecución extrajudicial, los mandos de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), cuestionada por Pérez por su parsimonia en más de una ocasión, han guardado silencio.

El gobierno de Maduro envía con este procedimiento un poderoso mensaje al país sobre hasta dónde está dispuesto a llegar en el contexto de la actual crisis. Después de haber protagonizado en 2017 varias acciones armadas, aunque incruentas, en contra del gobierno de Maduro, Pérez fue sorprendido a las cuatro de la mañana del lunes por una comisión mixta de los cuerpos de seguridad del Estado en un escondite de El Junquito, zona residencial montañosa ubicada en las afueras de Caracas, y finalmente abatido tras un poderoso asedio que duró casi cinco horas.

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Pérez, que había emitido varios comunicados con advertencias a las autoridades (“no me busquen, que yo los voy a encontrar”, les dijo), pudo dejar un registro grabado de sus horas finales una vez que fue rodeado por las fuerzas de seguridad. Sus vídeos se han vuelto virales en las redes sociales. El agente deja constancia expresa de que intentó entregarse y negociar su rendición, una solicitud que fue negada de plano por la comisión policial, que decidió eliminarlo sin contemplaciones. Antes de morir, ya herido, Pérez envió un mensaje a sus hijos y pudo despedirse de los venezolanos: “Vendrán tiempos mejores para todos”.

En el operativo para la captura de Pérez participaron casi 100 hombres. Otros seis de sus compañeros fueron abatidos y hay varios detenidos. En los enfrentamientos también murieron dos agentes de la Policía Nacional Bolivariana, y un dirigente civil que formaba parte del colectivo chavista Tres Raíces, que participó en la toma de la residencia secreta. Hay otros tres policías heridos.

Pérez fue un funcionario policial de alta calificación, especializado en acciones especiales en el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas. Su trayectoria profesional era inobjetable y era muy respetado entre sus colegas. A mediados de 2017, cuando las calles ardían en las protestas contra el gobierno, protagonizó un sonoro incidente al tomar un helicóptero y sobrevolar la sede del Tribunal Supremo de Justicia, disparando contra sus instalaciones y llamando a la desobediencia civil al cuestionar el carácter golpista del organismo judicial por su labor usurpadora de las funciones legislativas.

Pérez, que hizo varios llamados a las Fuerzas Armadas para que se pronunciasen, llamaba con frecuencia “delincuentes” y “narcotraficantes” a los miembros del gobierno. Hace unas semanas, en uno de sus últimos golpes, la célula de Pérez tomó por sorpresa un comando rural de la Guardia Nacional en una zona montañosa aledaña a Caracas, haciendo prisioneros a todos sus hombres. Después se hizo viral un vídeo en el cual se veía que los reprimía verbalmente con severidad por “obedecer a un gobierno corrupto y sin escrúpulos”.

La versión del gobierno en torno a la muerte de Pérez fue ofrecida de manera escueta por Diosdado Cabello, primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, en su cuenta de Twitter. El dirigente alegó que el rebelde abrió fuego en contra de la comisión policial, hiriendo a funcionarios del FAES (Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana(, y que, en consecuencia, tuvieron que responder.

Este argumento es uno de los más empleados por las fuerzas policiales venezolanas cuando enfrentan operativos en contra de la delincuencia procurando saltarse la investigación de los fiscales y el dictamen de los tribunales.

Aunque Óscar Pérez se había convertido en uno de los hombres más buscados, el gobierno apenas habló de su muerte. Poco después de la masacre, Nicolás Maduro hizo una breve referencia al operativo, mientras presentaba sus cuentas ante su Asamblea Constituyente. Ni Maduro ni sus ministros hablaron directamente de Pérez. “Quiero reconocer a la Policía Nacional Bolivariana, a la Guardia Nacional, al DGCIM (contrainteligencia militar), al SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia) y al ministro Néstor Reverol por el trabajo en equipo que acabó con este grupo que amenazó al país con acciones terroristas”, dijo. El mandatario añadió que “los grupos destacados tuvieron que actuar”, y agregó que correría con la misma suerte “todo el que entre por el camino del terrorismo y haga armas contra la República”.

Vía El País