¿Por qué Apple ralentiza los iPhone de años anteriores? Denuncian a Apple por Obsolescencia Programada o Planificada

La semana pasada Apple reconoció lo que sospecharon muchos usuario dueños de iPhone: disminuyen la velocidad de los iPhones más antiguos. El gigante de la manzana mordida alega que limita el rendimiento de los iPhones anteriores con fines de protección del dispositivo, ya que la degradación de la batería puede producir que se apague repentinamente. Esta limitación pareciera ser demasiado conveniente para impulsar las ventas de los nuevos iPhones, por lo que muchos podemos pensar que detrás de todo esto lo que realmente se esconde es una Obsolescencia Planificada de los iPhone para obligar a los usuarios cada año a invertir en uno nuevo. Pero, ¿qué es esto de la Obsolescencia Planificada?, y más importante aún, ¿es posible que Apple la esté aplicando a sus usuarios?

La Obsolescencia Programada o Planificada es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño del mismo, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos, por ejemplo por falta de repuestos, y haya que comprar otro nuevo que lo sustituya. Su función es generar más ingresos debido a compras más frecuentes para generar relaciones de adicción (en términos comerciales, «fidelización») que redundan en beneficios económicos continuos por periodos de tiempo más largos para empresas o fabricantes. El objetivo de la obsolescencia no es crear productos de calidad, sino exclusivamente el lucro económico, no teniéndose en cuenta las necesidades de los consumidores, ni las repercusiones medioambientales en la producción y mucho menos las consecuencias que se generan desde el punto de vista de la acumulación de residuos y la contaminación que conllevan.

Los hechos son que analistas tecnológicos y muchos clientes informaron que las actualizaciones del sistema operativo iOS han estado ralentizando considerablemente a los iPhones más antiguos. Por su parte, Apple insiste en que estas actualizaciones se realizaron con el objetivo de proteger el rendimiento de las baterías de iones de litio que se degradan con el tiempo en los iPhones y que a veces pueden ocasionar que los teléfonos se apaguen repentinamente para proteger sus componentes.

Bajo esta premisa, Apple admitió que sus actualizaciones de formware para el iPhone 6S, iPhone 6, iPhone SE y iPhone 7 están desarrolladas para “atenuar” las demandas energéticas, prevenir estos cierres repentinos, y por último, prolongar la vida útil de las baterías.

Parece ser muy benevolente Apple, preocupándose tanto por las baterías de los usuarios de los iPhones… Pero lo cierto es que la gran mayoría de usuarios prefiere simplemente que su iPhone funcione al 100% de velocidad hasta que de verdad el equipo se degrade como es natural con cualquier dispositivo electrónico.

Esta práctica lleva a que el desempeño de los iPhone sea decepcionante para los usuarios, que ya estaban acostumbrados a utilizar un teléfono veloz capaz de ejecutar varios programas en paralelo.

Como si no fuese suficiente con esta mala pasada de Apple, la compañía también advirtió que estarán implementando esta práctica con otros de sus productos en el futuro.

Es obvio que ante esta declaración polémica, muchos usuarios de iPhone se verán tentados a cambiarse a teléfonos Android de la competencia más cercana a Apple como lo son el Samsung Galaxy S8 y el Samsung Galaxy Note 8.

“Dado que Apple admite que ralentizan los viejos iPhones, admitiré que probablemente no compraré un nuevo iPhone”, dijo el comediante Jeff Zenisek en su cuenta Twitter.

¿Está Apple aplicando Obsolescencia Planificada con sus iPhone?

Podríamos darles el beneficio de la duda, pero el hecho es que la línea del iPhone con el tiempo ha dejado de innovar entre sus iteraciones. Los teléfonos son muy parecidos en funcionalidades entre sí y lo peor es que en comparación con las especificaciones técnicas de otros equipos equivalentes en precio en el mercado actual, los iPhones parecieran llegar retrasados con características que hemos visto en otros smartphones hace 2 años o incluso más. Este hecho, hace ver que aunque el iPhone como smartphone es construido con materiales de gran calidad y se apoya sobre una plataforma y un sistema operativo rápido y robusto, pierde la competencia ante la relación costo / tecnología de punta en comparación con otros equipos.

Con estos hechos como base, podemos ver que el concepto de la Obsolescencia Planificada se adapta perfectamente a los que está haciendo Apple, quienes están fabricando iPhones con tecnología de años anteriores, los venden a precios de teléfonos de la más alta gama y de paso, los ralentizan al cabo de un año para asegurar que aunque un usuario no considere que la nueva iteración del equipo traiga mejoras considerables, su teléfono actual funciona con un desempeño tan inferior al que puede dar que necesita cambiarlo por uno nuevo.

En conclusión, mi recomendación para los usuarios Apple es que no se dejen engañar. Si ya saben que les están saboteando sus teléfonos al cabo de 1 año, dejen de comprar los iPhones nuevos. Esa será la única manera que, tarde o temprano, Apple aprenda la lección y deje de jugar al bobo con sus pobres seguidores. Está demás decirles que hay otras excelentes opciones en el mercado por el mismo precio o incluso mucho menor a un iPhone, pero obviamente con sistema operativo Android.

Ya una organización francesa que defiende los derechos de los consumidores demandó a Apple y Epson por “obsolescencia programada, es decir, la reducción deliberada de la vida útil de un producto para aumentar las ventas.

Esta nueva demanda exige penalizar a Apple por perjudicar deliberadamente el funcionamiento de los iPhones como incentivo o medida de presión para que los usuarios compren un modelo de iPhone nuevo. La diferencia entre esta demanda con otras (como las que se están llevando a cabo en los Estados Unidos), es que en Francia ya existe una ley ambiental llamada Halte à l’Obsolescence Programmée, cuya finalidad es evitar que las empresas obliguen a los usuarios a cambiar sus dispositivos por uno nuevo.

Esto podría traer graves consecuencias para Apple, ya que la legislación francesa penaliza a los culpables de incumplirla con hasta 2 años de cárcel para los ejecutivos, una multa de hasta 300.000 euros y un 5% de los beneficios anuales de la empresa, según reportan desde TheLocal.fr. Definitivamente, una denuncia que Apple debe tomarse muy en serio.