Reseña de Star Wars: Los Últimos Jedi

El momento esperado por todos los fanáticos de Star Wars ha llegado con el estreno del episodio 8 de la saga, Star Wars: Los Últimos Jedi. En esta reseña hablaré con spoilers para poder exponerles bien mi apreciación del film, que ha mi parecer ha quedado mejor armada que el episodio 7, pero aún así tiene múltiples detalles que pueden incomodar más que todo a aquellos con más conocimiento de la cultura y teología de esta exitosa saga de George Lucas.

Primero que nada, esta película será un éxito de taquilla tan sólo por ser un episodio tan esperado por los fanáticos de la saga y en segunda instancia porque el director y escritor, Rian Johnson, logra que los múltiples giros de la trama no sean predecibles como en el episodio anterior.

En esta ocasión, todos esperábamos la muerte inminente de Leia dada la muerte de la actriz, Carrie Fisher, el 27 de diciembre del 2016 por un infarto. Sin embargo, Johnson se las supo arreglar para dar un gran giro a la historia, dejándonos creer que Leia muere en una explosión tras un ataque del Primer Orden, pero sobrevive asombrósamente utilizando la fuerza para ingresar nuevamente a la nave tras haber quedado suspendida en el espacio.

El hecho que Leia haya sobrevivido no es un giro que pueda molestar a la audiencia, sino más bien el cómo logra sobrevivir es lo que puede causar cierta incredulidad o inconformidad. Leia es hermana de Luke Skywalker (Mark Hamill), así que podríamos pensar que en ella reside parte del poder de la fuerza… pero tenemos toda una vida viendo a Leia ser una mujer aguerrida y poderosa en su estilo sin que nunca haya demostrado ningún poder de control de la fuerza. Es ahora, en su tercera edad, cuando Leia de la nada manifiesta por primera vez un poder de la fuerza, en un estado casi inconsciente mientras flota en el vacío del espacio. Puede ser demasiado para digerir en una sola escena para muchos.

De todas formas, ya estamos acostumbrándonos un poco a que Disney haga de las suyas en cuanto a la fuerza se refiere en estos nuevos episodios de Star Wars. Ya nos han presentado una recolectora de basura que no sólo es capaz de pilotar una nave espacial mejor que el mismo Han Solo (Harrison Ford), sino que puede pelear a la par de Kylo Ren (Adam Driver) que fue disípulo del mismo del Jedi Luke Skywalker y posteriormente del poderoso Líder Supermo de la Primera Orden, Snoke (Andy Serkis).

En esta entrega como es de suponerse, Rey continúa demostrando un dominio increíble del sable láser, sin siquiera haber tenido 24 horas de entrenamiento. Además de manejar prácticamente la fuerza a su voluntad, y demostrar una conexión con la fuerza que ni el mismo Luke ha mostrado en episodios anteriores. Esto no es una idea nueva, pero muchos llegamos a pensar que en este episodio veríamos un entrenamiento jedi riguroso para Rey (Daisy Ridley) con Luke como maestro. Tristemente, no es así. Pero digamos que puede funcionar como un giro más de todos los que ya tiene la película.

Otro más de esos giros inesperados, es la muerte de Snoke a manos de su disípulo, Kylo Ren. Una muerte que llega en una escena que no le trajo la gloría que merecía a Kylo, ya que mata a Snoke con un truco muy barato o de novato. Una vez más, el factor sorpresa puede jugar a favor de la trama, pero no necesariamente convencer a todos los amantes de la saga, quienes no dejarán de reprochar el hecho de que Snoke no haya tenido una batalla digna antes de morir. Snoke tenía todo el potencial para convertirse en un gran jefe a vencer para el final de esta nueva trilogía, pero de alguna forma prefirieron desaprovecharlo en ese sentido, no desarrollar el personaje y matarlo para darle más dinamismo a la trama del dúo de Kylo y Rey.

Obviamente, la sorpresa mayor de la película es la muerte inesperada de Luke Skywalker, que llega de una manera gloriosa, como bien se la merecía el personaje. En primera instancia porque tiene un reencuentro con su maestro Yoda, y en segunda instancia porque tiene una batalla brutal contra Kylo Ren en la que lo humilla completamente. Una batalla que básicamente le costó la vida a Luke, al dejarlo de alguna manera exhausto, al punto en el que se entrega a fusionarse con la fuerza.

Es factible que podamos ver a Luke en el tercer arco de esta trilogia, talvez en forma de un recuerdo o como un espectro para darle consejos a Rey. Ya veremos qué se trae entre manos Disney.

Chewbacca fue dejado a un lado en la trama, y sólo lo utilizaron como un personaje de comedia. Algo que para muchos será un gran desperdicio.

El personaje del misterioso DJ interpretado por Benicio del Toro hizo un excelente debut en este episodio, ya que además de que el actor le inyecta una personalidad única, su inclinación es completamente caótica, algo así como un Loki, el hermano de Thor en las películas de Marvel. Los giros de este personaje te harán creer que es un caza recompenzas, que es un alma desinteresada, que es un héroe, que es un villano, etc. Al final te queda claro que nunca sabrás qué esperar de él.

Por último, el personaje de Kylo Ren renace para convertirse en un villano multidimensional, ya que ahora en su búsqueda del equilibrio de la fuerza no son tan evidentes sus decisiones. Por un lado conserva esa parte rabiosa y testaruda que vimos en el episodio 7, pero por otra parte demuestra tener una consciencia mayor en cuanto a la comprensión de la dualidad de la fuerza y cómo jugar un papel en el equilibrio entre la luz y el lado oscuro puede ser la respuesta. El problema, es que no siempre el fin justifica los medios, y Kylo Ren parece estar dispuesto a acabar con todo un pasado y las vidas que sean necesarias para establecer este borrón y cuenta nueva. Definitivamente, un giro para bien en este personaje que en el episodio 7 todos etiquetaron como el emo rabioso del lado oscuro de la fuerza.

En conclusión, Star Wars: Los Último Jedi, acaba con toda las bases de las creencias de la fuerza que nos han enseñado en los antiguos 6 episodios. Hace un despelote en la trama con una cantidad de giros que de forma obligada mantiene la adrenalina de la audiencia que no puede terminar de creer lo que está viendo, pero que en consecuencia deja colar la idea de que estos nuevos héroes no son tan capaces de llevar un plan maestro a cabo a plenitud y que dependen básicamente de una suerte que nunca se les acaba.

El misterio de los padres de Rey se nos acabó sin pena ni gloria. Sus padres parecen haber sido unas personas desconocidas o sin ningún linaje relacionado a familias de jedi. Pero eso deja la puerta abierta para que en futuras entregas puedan aparecer nuevos héroes que controlen la fuerza de la nada, tal cual lo ha hecho Rey.

Ahora sólo nos queda esperar por el episodio 9, el cual probablemente sea ambientado unos cuantos años en el futuro. Quizá en un punto en el que ya Leia haya muerto de edad avanzada y la resistencia haya logrado reunir gran cantidad de nuevos simpatizantes luego de que se haya hecho eco de todas las historias de nuestros nuevos héroes.

Hasta el momento, sigo dando mi voto como la mejor película de Star Wars creada por los estudios de Disney a Rogue One, la historia mejor contada de Star Wars.