Especial de San Valentín: Miedo al Amor

"Venus del espejo" por Diego Velázquez (1599-1660)

Una de las cosas más difíciles de entender emocionalmente es el concepto del amor.

La historia del hombre ha tratado de definir, categorizar, encasillar, limitar, sexualizar, moldear, manufacturar, recrear, falsificar, diversificar, vender, comprar y cambiar al amor. En un esfuerzo por domesticar un sentimiento, para hacerlo comprensible.

Creo que el concepto más acertado de amor es el que dice: “Dios es amor” – Es sencillamente certero, porque nadie puede demostrar la existencia de Dios, como tampoco negarla. Así es el amor. No puedes demostrar que amas a alguien que deja de creerlo. Tampoco puede nadie demostrar que tu amor no existe.

Siendo sensato, toda la arquitectura del amor de pareja es insostenible. Es un rascacielos construido sobre el lomo de un toro. Es un absurdo.

¿Cómo pretendemos encerrar el amor en un matrimonio? Eso es como pretender guardar el mar en un vaso…

Puedes llevar contigo un poco de agua salada en un vaso. Podrá oler como el mar y tener su mismo sabor, pero no podrás ser revolcado por las olas ni acariciado por la espuma. Sigue siendo sólo un vaso, con un poco de “mar” dentro, prisionero.

Desde pequeños nos entrenan para tener nuestro vaso listo. Es triste crecer con semejante prejuicio. Y me atrevo a decir que es una costumbre de la sociedad arraigar más estas aberraciones en mujeres.

En la mayoría de las culturas, factores machistas hacen que el hombre pueda llevar una vida con una conciencia más libre que la femenina. Sin embargo, esta libertad ha traído consigo el peso de la infidelidad como fama. La culpa es del hombre. La victima es la mujer. Ese es el estereotipo que nos venden, porque en realidad nunca ha sido de otra forma.

En el proceso terminamos todos siendo victimas de nuestra propia ignorancia emocional. No nos conocemos pero exigimos que los demás lo hagan.

No es el ideal de ningún amante la auto censura. Sin embargo, todas las relaciones que nos entrenan a construir están basadas en el miedo a ser descubiertos. Por eso escondemos lo que sentimos.

En cualquier caso, el vaso es lo que menos importa. Lo que quiero decir es que estés casado, en un noviazgo, amistad, o la etiqueta que aplique a tu relación, termina siendo tu manera de experimentar y jugar con el amor de pareja. El tiempo borrará aquella etiqueta. La experiencia quebrará el vaso. Y frente a la magnificencia de lo que encontramos después de eso, desaparecerá ese viejo miedo a ser descubiertos.

Hemos estados jugando a las escondidas con el amor durante mucho tiempo.

¡Feliz día de San Valentín!

[ad#Google Adsense-468x15ContentLinkunit]

  • Francis Fresa

    Sabes, me he quedado impactada con esto: “Puedes llevar contigo un poco de agua salada en un vaso. Podrá oler como el mar y tener su mismo sabor, pero no podrás ser revolcado por las olas ni acariciado por la espuma. Sigue siendo sólo un vaso, con un poco de “mar” dentro, prisionero.”

    Digno de reflexionar!! Excelente Mauro!!

    • Gracias Francis! Lo comencé a escribir hace un tiempo y lo terminé para este 14 de febrero. Me alegra que hayas disfrutado de la lectura 🙂 Un abrazo!